jueves, 2 de noviembre de 2017

No han transcurrido veinte días desde que una mujer me preguntó quién soy y el eco de sus palabras sigue vivo en mis oídos. Normalmente, el tono de la interrogación no me perturba, pero una parte de mí quiso huir a los fines de eludir aquello que ella estaba invocando sin darse cuenta. Por años creí que sabía la respuesta, pero ¿quién soy? Realmente, ¿quién...?

domingo, 22 de octubre de 2017

Me parece increíble que haya llegado a la instancia de desear huir de aquello que me remite a las letras y que al sonar de la interrogante "¿Cómo marcha tu libro?" se me cierre la garganta en un nudo.

martes, 3 de octubre de 2017

Por días intenté exorcizarte pensando que eras un invasor, pero he aquí que sigues a mis espaldas. Quizás me equivoqué y se equivocaron ellos. Quizás no eres un intruso. Quizás mi instinto era prudente y sabía.
Sabía que tú eras quien me dictaba las palabras que dejo en el trazo de mi mano. Tú eras quien me hacía diferente, aunque en esa distinción se arrastrara el peso de la locura.
Nos quedaremos juntos entonces, bailando en esta oscuridad que tú mismo irradias.
Simplemente, no dejes de susurrarme al oído.

viernes, 29 de septiembre de 2017

Siento que escribir ya no es una pasión.
Es bailar en la oscuridad.
Y es la oscuridad.
Es el peso de cada movimiento y el abismo contenido en un parpadeo.

viernes, 22 de septiembre de 2017

Juro por mis dos manos que leo las líneas que he escrito y no recuerdo cómo lo hice. A veces siento que las palabras me fueron dictadas por alguien que no conozco.
Hace pocos días, una mujer me llamó "catalizadora".

martes, 19 de septiembre de 2017

Es fascinante que el camino de la ascensión se encuentre al alcance de la mano y que, incluso, uno pueda realmente desear cruzar esa frontera pese a todas las renuncias que conlleva.
Creo que es como él me decía: "Para despertar, sólo hay una regla: no mires atrás y nunca regreses"

domingo, 27 de agosto de 2017

No hay palabras que realmente honren tal concepto, pero me aventuraría en creer que el amor es vibrar. Es una inquietud total y profunda, pero que armoniza todo lo que uno lleva dentro y que acomoda cada célula, cada pulgada de espíritu, hasta que la paz se adueña de los espacios donde reinan el miedo y el rencor.