martes, 3 de octubre de 2017

Por días intenté exorcizarte pensando que eras un invasor, pero he aquí que sigues a mis espaldas. Quizás me equivoqué y se equivocaron ellos. Quizás no eres un intruso. Quizás mi instinto era prudente y sabía.
Sabía que tú eras quien me dictaba las palabras que dejo en el trazo de mi mano. Tú eras quien me hacía diferente, aunque en esa distinción se arrastrara el peso de la locura.
Nos quedaremos juntos entonces, bailando en esta oscuridad que tú mismo irradias.
Simplemente, no dejes de susurrarme al oído.

viernes, 29 de septiembre de 2017

Siento que escribir ya no es una pasión.
Es bailar en la oscuridad.
Y es la oscuridad.
Es el peso de cada movimiento y el abismo contenido en un parpadeo.

viernes, 22 de septiembre de 2017

Juro por mis dos manos que leo las líneas que he escrito y no recuerdo cómo lo hice. A veces siento que las palabras me fueron dictadas por alguien que no conozco.
Hace pocos días, una mujer me llamó "catalizadora".

martes, 19 de septiembre de 2017

Es fascinante que el camino de la ascensión se encuentre al alcance de la mano y que, incluso, uno pueda realmente desear cruzar esa frontera pese a todas las renuncias que conlleva.
Creo que es como él me decía: "Para despertar, sólo hay una regla: no mires atrás y nunca regreses"

domingo, 27 de agosto de 2017

No hay palabras que realmente honren tal concepto, pero me aventuraría en creer que el amor es vibrar. Es una inquietud total y profunda, pero que armoniza todo lo que uno lleva dentro y que acomoda cada célula, cada pulgada de espíritu, hasta que la paz se adueña de los espacios donde reinan el miedo y el rencor.

miércoles, 9 de agosto de 2017

Me resisto. Me resisto a que la incertidumbre sea permanente y a que no haya control.
Necesito control.
Necesito dormir sin miedo.
A veces creo que quedaré atrapada del otro lado.

viernes, 28 de julio de 2017

En un renovado intento por adueñarme de mis problemas, estoy elaborando una teoría. Creo que los seres humanos adoptan un ejercicio de autodestrucción cuando se encuentran en un callejón sin salida porque se trata de, a la vez, destruir el callejón. Claro está, por las evidencias de las historias individuales, que eso sólo ha logrado que dichos callejones se cierren sobre sí mismos, matando a quien quedó atrapado en él. Sigo sosteniendo que algo salió muy mal cuando fuimos creados.
Hoy obtuve un veredicto: mi enfermedad/anomalía/síndrome/mierda de la actividad onírica excesiva no tiene arreglo o cura. Tendré que asumirlo como aquellos que asumen padecer otros males sin solución. Me llevará muchos días lograrlo, no obstante; tengo un elevado nivel de agresión encima y no lo controlo bien.