domingo, 15 de marzo de 2015

Ignición

El sol que logra prorrumpir tras el pesado manto gris de una lluvia incesante es lo más cercano al estallido de un gigantesco explosivo. Su luz es amarilla; no es miel ni naranja. Es un dorado alarmante que acerca a los cuerpos a un punto de ignición sin escapatoria, a la vez, exquisito.