martes, 18 de agosto de 2015

Carta y descargo

Los siguientes párrafos corresponden a la carta que envié, junto con el manuscrito de mi libro "Los Benditos", a una agencia literaria cuyo nombre no revelaré. Decidí publicarla, puesto que refleja de modo fehaciente mi actual desesperación y, aun así, recrudecimiento de mi convicción en la lucha por cumplir mi sueño de ver mi trabajo en la vidriera de una librería y en las manos de los lectores.

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Estimados Sres. de la Agencia XXXXXXXXX:


Mi nombre es Carmen Jack y escribo desde hace más de una década para sentir que mi existencia tiene sentido. A mis diecisiete años empecé a escribir “Los Benditos”, mi tercera novela, y desde que completé el primer tomo en febrero de 2014 y lo registré en la Dirección Nacional de Derechos de Autor de la República Argentina, no he dejado de luchar por lograr su publicación. Mi sueño en esta vida es que mis historias lleguen a los ojos de la gente, que ésta pueda ser feliz con ellas y que yo pueda morir dedicándome día y noche a hacer lo que me apasiona: escribir; escribir sin parar, porque es lo que me define y lo que me mantiene íntegra. No me detendré hasta ver “Los Benditos” en una librería, y por ello supe que debía emplear toda mi capacidad y mi energía en convertir la historia en una tal que a los editores o agentes literarios les valiera la pena para arriesgarse conmigo.

Las críticas que he recibido y mi sincera visión de lo que he creado me permiten afirmar, sin temor a pecar de soberbia, que “Los Benditos” es una muy buena historia para contar. Enlisto las razones a continuación:

Es una novela de fantasía que presenta un mundo nuevo, con escenarios hermosos y que simbolizan los conflictos y transformaciones de la mente humana;

El protagonista y el villano sufren conflictos existenciales que se prestan fácilmente al psicoanálisis;

Los componentes estructurales de la historia coinciden con precisión y la mayoría de ellos tiene sutiles significaciones dobles, repetidas discretamente a lo largo de la misma. Las principales figuras que demuestran este aspecto son los círculos, los espejos y la dicotomía total entre el protagonista y el villano, presente incluso en sus nombres;

Un amplio público lector puede proyectarse en la figura del protagonista, que es un bendito, tanto por su carácter de marginado, herido, diferente y, sin embargo, poderoso;

Se plantea el concepto del uso de la mente como método de defensa en lugar de una diversidad de armas;

Se resignifica lo común como algo especial, puesto que el elemento más estremecedor para la población son los ojos marrones.

Expuestos estos puntos, resumo en que el tema principal de la novela es el conflicto de la identidad en la lucha y desunión con uno mismo. Tanto el protagonista como el villano están atrapados en sus estructuras mentales y se autodestruirán a no ser que entren en comunión con sus propias vidas. Esto, que ocurre en un planeta de nombre indefinido, en una especie de tierra mágica, es un problema en el que probablemente miles de personas han caído alguna vez, de modo que un público lector de considerable extensión puede leer la novela y lograr una identificación con los dos personajes principales.

A su vez, acompañando este concepto neurálgico, se presentan otros que proveen a la historia de calidez y complejidad, a través del protagonista y del villano respectivamente: Por un lado se observa la importancia de la familia, entendida en los vínculos con amigos y no necesariamente con los lazos biológicos; la lealtad y la valentía de los personajes buenos, en tanto que conforman una asociación inquebrantable de activistas defensores de débiles. Por otro lado, en lo que al villano respecta, se trata la capacidad destructiva de la traición, la fuerza de los rumores, la miseria de la discriminación, el poder del deseo y de la obsesión, el narcisismo y la ambición en su punto más enfermizo y corrosivo.

Considero que todos estos temas, orquestados de la manera en que “Los Benditos” los despliega, serían de sumo interés para la gente que ama leer, que ama viajar y que ama adentrarse en la mente propia. Además, en este momento, en el cual el género de ciencia-ficción ya ha ofrecido al mercado editorial una buena cantidad de historias entre sí muy similares y tendientes a obedecer a una moda, a saber, con novelas protagonizadas por heroicas mujeres adolescentes que luchan contra un régimen despótico, en escenarios mayormente post-apocalípticos, creo que una historia diferente, como “Los Benditos”, podría plantear una oferta literaria, especulo, de muy buen impacto. Por su alto contenido visual, con referencias a los colores y a la música, sería un proyecto potencialmente redituable también en el ámbito cinematográfico, que abarcaría varios años, por ser de gran extensión y necesitar, como mínimo, dos tomos en libros.

Quiero, sin prolongar más mi carta, transmitirles mi fervorosa pero controlada pasión por este libro y por todo lo que he encerrado en él, con la esperanza, justamente, de que sea liberado. Confío en que lean esta carta y le den una oportunidad a “Los Benditos” de conocer sus ojos, pero si pese a mis intentos, no se sienten conformes con él, les agradezco mucho que me hayan brindado su atención aun con el escaso tiempo del que disponen.


Gracias nuevamente.
Carmen Jack