domingo, 26 de noviembre de 2017

Cronología de una escritora

Marzo de 2002, aproximadamente: me sumerjo en la historia de un videojuego famoso, llamado “Resident Evil”.

Diciembre de 2002: inspirada en “Resident Evil”, empiezo a escribir en un block de notas.

Enero de 2003: vuelco en documentos de Microsoft Word los párrafos escritos en el block, recolecto la más reciente información en español y en inglés de la saga de “Resident Evil” y doy forma a mi primer libro, un relato fanfiction.

2005: sigo escribiendo el fanfiction, corrigiéndolo sistemáticamente sobre la marcha.

2006: para mantener mi rendimiento académico en la escuela secundaria y no abandonar mi proyecto literario, me despierto a las 5:30 hs. todos los días. Incorporo completamente una rutina de trabajo y rituales, como escuchar música y contar con algo para beber.

Octubre de 2006: participo en mi primer modelo de simulacro de Naciones Unidas.

2007: sostengo mi rutina y procuro escribir también de noche, hasta la 1:00 o 1:30 hs., ya que durante el día tengo obligaciones académicas y no cuento con un espacio cómodo para escribir.

Septiembre de 2007: participo en mi segundo modelo de simulacro de Naciones Unidas. Incorporo conocimiento sobre la dinámica de la política y las asambleas internacionales. La preparación es difícil y me quita tiempo para escribir, pero me aporta una experiencia fundamental.

Febrero de 2008: por primera vez leo un libro por voluntad propia y mi capacidad para escribir comienza a pulirse.

4 de mayo de 2008, mediodía: finalizo mi primer fanfiction, mi primer libro, con una extensión total de 465 páginas A4. Lloro al ritmo de las últimas oraciones. A las pocas horas comienzo a escribir los primeros bosquejos del Tomo I de “Los Benditos”.

Fines de mayo de 2008: me contacto vía e-mail con la compañía desarrolladora del videojuego “Resident Evil” y le ofrezco mi historia. Me responde a los pocos días, informándome que ya no compra proyectos de fanáticos. Tal vez simplemente llegué tarde.

Junio de 2008: no tengo idea sobre cómo tener impreso mi libro para que al menos mis allegados lo conozcan. Consulto a imprentas por e-mail y encargo la impresión de 4 ejemplares en un sitio en la localidad de San Miguel que luego termina en conflicto. Posteriormente encargo la impresión en tamaño A4 y pido que los libros sean anillados. No es lo que yo esperaba, pero al menos mi producción está en papel. De los cuatro ejemplares, que había impreso para regalar a diferentes familiares, sólo uno es leído por mi mamá; los restantes están en una caja en mi habitación. Percibo falta de respaldo, lo que constituye una de las mayores dificultades en el ejercicio de escribir.

Agosto de 2008: participo en tres concursos literarios de Argentina y en uno de ellos mi relato es premiado con la publicación en una antología. Participo en mi tercer simulacro de Naciones Unidas.

Septiembre de 2008, aproximadamente: mi mamá termina de leer el libro de “Resident Evil” y llora. La consuelo, casi riendo, y me dice que le duele el fin de la historia. El impacto de constatar que provoqué en ella una emoción intensa me da la pauta de que, aun sin escribir bien, tengo alguna capacidad que vale la pena explotar. Decido que quiero seguir por ese camino y no abandonarlo. Participo en mi cuarto simulacro de Naciones Unidas.

Octubre de 2008: curso una pasantía de un mes en el diario de mi ciudad “Resumen”. Redacto una nota sobre adolescentes repitentes y excluidos, gano $50 y conozco a un periodista que años más tarde recupero a través de mi novio y que se convierte en mi amigo. Participo en un concurso de cuentos cortos de Argentina y mi relato es premiado con una Mención Especial. Participo en mi quinto simulacro de Naciones Unidas.

Noviembre de 2008: Participo en mi sexto y último simulacro de Naciones Unidas y logro profundizar mi conocimiento sobre los protocolos en asambleas internacionales, que será esencial para escribir “Los Benditos”.

Marzo de 2009: comienzo a cursar el Ciclo Básico Común de la carrera de Letras de la Universidad de Buenos Aires y se me torna muy difícil escribir; viajar, cursar y estudiar no me dejan tiempo suficiente. Detesto con mi alma la materia más vinculada con Letras: Semiología.

Julio de 2009: participo en un concurso de cuentos de Argentina y mi relato es premiado con su publicación en una antología.

Septiembre de 2009: participo en un concurso literario vinculado a los simulacros de Naciones Unidas y obtengo una Mención y publicación en una radio de Buenos Aires (aunque nunca logro escucharla).

Octubre a noviembre de 2009: participo en tres concursos literarios más, pero en ninguno obtengo resultados.

7 de noviembre de 2009: comienzo a escribir una historia fanfiction por hobby, sin pretensiones, para hacer justicia por el personaje de un drama de amor japonés. Subo la historia a una página de internet y recibo comentarios positivos de lectores, lo que es una experiencia nueva para mí. Mi mamá nunca deja de alentarme y es la única que, de hecho, lo hace.

Fines de 2009 e inicios de 2010: conflictos familiares y personales severos atentan contra mi concentración y capacidad de escribir.

Febrero de 2010: una chica en Necochea, fanatizada con mi fanfiction accidental en internet, me convence de escribir una continuación, lo que transforma al relato en un libro enorme. Mi estilo narrativo está casi definido por completo.

Marzo a abril de 2010: participo en cuatro concursos literarios internacionales, pero en ninguno obtengo resultados.

Agosto de 2010: comienzo a cursar la Licenciatura en Letras en la Universidad de Buenos Aires. Podría haber comenzado en marzo, pero no sentía deseos de hacerlo y no veía las cosas con claridad. La caja de vidrio en la que nací se cierra un poco sobre sí misma y sufro sin verlo.

Segundo semestre de 2010 y año 2011: mis conflictos personales se agravan y atentan contra mi capacidad para escribir. Cursar la carrera de Letras no me deja tiempo ni energía y me desalienta producto de mi bajo rendimiento. Tengo siete horas de viaje para cursar en la Facultad y no cuento con dinero suficiente para comprar el material bibliográfico más claro y cómodo. En vez de leer el material de estudio, quiero darle tiempo a los libros de ficción e intercalo una actividad con la otra.

16 de febrero de 2012, 11:30 hs. (jueves): finalizo mi segundo fanfiction, con una extensión total de 540 páginas A4. En la página web, los lectores reaccionan positivamente, describiendo emociones que logré despertar en ellos. Siento que debo continuar.

Primer cuatrimestre de 2013: me quedo sin trabajo y protejo mis ahorros para poder seguir cursando la carrera de Letras en marzo. Me cuelo en el tren sin pagar, salto los molinetes del subte y llego a un acuerdo con la gente del centro de estudiantes de la Facultad para grabar clases a cambio de que me brinden apuntes gratis. No puedo escribir.

Mayo de 2013: no me quedan ahorros, me resulta imposible seguir cursando y consigo trabajo como vigilante de cámaras de seguridad en un barrio cerrado cuyos horarios no me permiten continuar presentándome en la Facultad. Debo abandonar la carrera y no la retomo hasta el día de la fecha. Sin embargo, me alivia el hecho de que recupero la posibilidad de escribir.

Segundo semestre de 2013: mis conflictos personales se agravan cada vez más, pierdo el contacto con mis amigas y me aíslo al escribir, tratando de ser feliz en esos lapsos de soledad. Estoy encerrada en mi caja de vidrio.

14 de febrero de 2014, 15:50 hs. (viernes): finalizo el Tomo I de “Los Benditos”.

28 de febrero de 2014: protejo mi novela en el Registro Nacional de Derechos de Autor y comienzo a enviar decenas de e-mails a agencias literarias y editoriales de habla hispana de todo el mundo.
Como respuesta a mis mensajes, recibo incontables silencios y rechazos debido a que las empresas editoriales tienen programas de publicación estrictos. Finalmente, habré enviado cerca de cien e-mails en total.

Inicios de mayo de 2014: rompo mi caja de vidrio y comienzo una etapa nueva en mi vida, feliz.

26 de mayo de 2014: la editora del sello Suma De Letras responde mi e-mail y me pide que le envíe el tomo I de “Los Benditos” para poder leerlo. Estoy eufórica.

26 de junio de 2014: la editora de Suma De Letras me escribe informándome que “Los Benditos” cumple con sus requisitos  y que posee calidad literaria pero que no puede publicarlo porque ella se dedica al público adulto y considera que mi novela es para jóvenes. Me ofrece derivarlo a sus colegas de Alfaguara. Acepto e inicia otro lento proceso de comunicación vía e-mail.

20 de julio de 2014: una agente literaria en España contesta mis e-mails y me dice que, aunque “Los Benditos” “tiene calidad literaria y resulta interesante”, no tiene los canales apropiados para promocionarlo.

19 de diciembre de 2014: entrego a la editorial Alfaguara un ejemplar de aproximadamente cinco kilogramos del Tomo I de “Los Benditos” para participar en el concurso internacional de Novela. Invierto dinero y tiempo en prepararlo de acuerdo a los específicos requisitos de la junta evaluadora. Me arriesgo a que el contacto vía e-mail con la editorial se interrumpa producto de mi decisión de participar en el concurso.

Enero de 2015: estalla una crisis en mi familia.

Febrero de 2015: decido irme de mi casa y una amiga me permite vivir con ella en su departamento monoambiente. Busco trabajo todos los días. Cuento con ahorros de $1500 para imprimir currículums y ayudar a mi amiga a solventar los gastos de comida por mi presencia. Debo abandonar la escritura del Tomo II de “Los Benditos” momentáneamente. Lo bueno: conozco la cerveza y me enamoro de ella.

25 de marzo de 2015: se consagra como ganadora del premio Alfaguara de Novela una escritora de larga trayectoria. Comprendo que es en vano invertir dinero y esfuerzo en un certamen de esas características. No puedo escribir.

3 de abril de 2015: repuesta del dolor de haber perdido el concurso, le escribo a la editora de Alfaguara consultándole si podemos seguir evaluando mi libro. Estimo que no me contestará.

6 de abril de 2015: la editora de Alfaguara sorprendentemente acepta retomar la evaluación de “Los Benditos”. Luego, no vuelvo a saber de ella y un proceso de fusión de editoriales a nivel internacional dificulta la continuidad de nuestro contacto. Escribo donde puedo, cuando tengo un momento sola. Me oscurezco.

Mayo de 2015: conozco a Daniel Frescó, un periodista y escritor que me ayuda a mejorar la Sinopsis de mi libro y me alienta a seguir. Escribo en el bar Lions de la ciudad de Pilar.

Julio de 2015: al conseguir mi quinto trabajo en lo que va del año, el sueldo que me ofrecen me permite alquilar un pequeño departamento céntrico, donde vuelvo a adueñarme de mis tiempos y logro escribir con mayor comodidad.

1 de octubre de 2015: tras buscar más alternativas, esta vez, por Linkedin, conozco a una agente literaria en el centro de Buenos Aires que acepta representarme y darle curso a mi libro en Ediciones B. Siento que toco el cielo con las manos y que los problemas terminaron.

Fines de 2015: mi agente literaria me informa que Ediciones B quiere evaluar mi novela completa. Siento que estoy a punto de lograr mi objetivo. Trabajo en la Secretaría de Seguridad de mi ciudad y aprendo sobre la dinámica de la política en tiempos convulsos, sobre corrupción y traición, algo que alimenta la historia de “Los Benditos”.

Enero a octubre de 2016: al comenzar el año se me asigna en mi trabajo un cargo que me provoca mucho desgaste y que atenta contra mi capacidad de escribir. Pasan los meses, debo renunciar a mi cargo para proteger a mi hermano, que trabajaba en el mismo organismo que yo, y pierdo la mitad de mi sueldo, pero gano más tiempo y energía. Avanzo en el desarrollo del Tomo II de “Los Benditos”. No obtengo noticias de mi agente literaria y los editores trabajan lentamente producto de las vacaciones y las ferias internacionales de libros. Sin embargo, el panorama aparenta ser favorable y estoy feliz.

Octubre de 2016: mi agente literaria me informa que Ediciones B rechazó mi libro por razones que no quiso compartir con ella. Le pido que no me deje sola y sigamos intentando por otros medios. Caigo en uno de mis pozos más profundos y estoy convencida de que no voy a cumplir mi sueño.

Inicios de noviembre de 2016: investigo el mercado editorial nuevamente y comprendo que la mejor opción que tengo radica en Estados Unidos, para lo cual debo traducir el libro. Busco traductores y elijo un presupuesto de $30.000. No tengo dinero suficiente, por lo que debo pedir un préstamo bancario. A su vez, envío e-mails a más editoriales españolas para probar suerte pero sin esperanzas de ningún tipo.

14 de noviembre de 2016: recibo un mensaje del director editorial del sello Samarcanda, que me informa que mi libro le resulta interesante. Estoy sorprendida, pero converso con él.

23 de noviembre de 2016: el director editorial de Samarcanda me ofrece un contrato editorial para publicar el Tomo I de “Los Benditos”. Finalizo mi relación con mi agente literaria. Aborto el plan de sacar un préstamo bancario justo a tiempo y siento que lo logré, que llegué a la meta y que finalmente alcanzaré mi sueño. Pocas veces soy tan feliz como ese día.

Febrero de 2017: comienzo a trabajar como Gerente General en un centro de atención psicológica infantil que me absorbe por completo y no me deja ni energía ni tiempo para escribir. Sin embargo, la editorial Samarcanda avanza en el diseño del libro y yo asumo el trabajo de corregir el interior, aunque es una tarea que normalmente le corresponde a la editorial. Me doy cuenta de que el director editorial no leyó el libro en ningún momento. Comienzo a inquietarme.

Marzo de 2017: un problema que me aqueja desde que tengo memoria comienza a hacerse muy presente. Durante el día estoy muy cansada y dormir no sirve de nada.

Abril de 2017: el director editorial de Samarcanda me informa que el libro está listo para imprimirse y que a partir de entonces es responsabilidad mía la promoción y presentación de la novela en Argentina. No entiendo nada y comienzo a discutir con él. Días después comprendo que, aunque él no había sido claro al explicarme las condiciones en noviembre, mi desesperación tampoco me había permitido ver la verdad a tiempo. Asumo que estoy sola y que los libros no llegarán a las librerías. Caigo en una profunda tristeza otra vez y reconozco que todo es en vano, que los sueños no son posibles y que debí haber dedicado mi vida a otra cosa. Odio escribir.

Mayo de 2017: comienzo el noveno capítulo del Tomo II de “Los Benditos” sólo por respeto a los personajes, que merecen tener un final apropiado. No tengo energía y escribir me duele. El lugar donde vivo me resulta desagradable por varias razones, pero no tengo dinero para mudarme. Pido ayuda a mis amigos para paliar el problema que supone mi editorial y conozco a una agente de prensa muy dispuesta pero que me informa que sin ejemplares en físico no podemos trabajar.

Junio, julio de 2017: mi problema nocturno se recrudece cada vez más y recurro a remedios caseros y naturales, pero el resultado es negativo. Consulto a una neuróloga, que me deriva a una clínica para realizarme un estudio del sueño. Trato de escribir, pero no tengo energía.

Agosto de 2017: el estudio del sueño revela que el problema que describo es real, pero la neuróloga que me atiende no encuentra la causa. Sin embargo, me doy cuenta de que escribir agrava la situación e intuyo que mi capacidad está ligada con una falla de algún orden, que se manifiesta de noche. Estoy destruida, pero trato de escribir como puedo.

4 de octubre de 2017: habiéndome recuperado de mis problemas económicos y habiéndome mudado del lugar donde vivía, encargo cincuenta ejemplares de mi libro y que debo pagar. No me resulta sencillo hacerlo, pero ya no discuto con mi editor y agradezco que por lo menos me redujera el precio para que no fuera imposible para mí. Retomo el contacto con la agente de prensa para consultar si con libros en físico podremos trabajar y ella me explica que necesitamos que exista distribución ágil para promocionarlo y luego responder a la demanda. Dado que no hay distribución, no podemos hacer nada. No puedo más.

12 de octubre de 2017: un amigo me informa desde Catamarca que, cuando encarga mi libro en una librería, los comerciantes no pueden darle curso al pedido. Reclamo a mi editor y éste me explica que no se puede encargar el libro de esa manera y que una librería debería recibir una demanda muy grande como para hacer una compra de numerosos ejemplares en firme (algo que nunca sucede). Otro obstáculo. Estoy furiosa y no sé qué hacer.

14 de octubre de 2017: los ejemplares deberían haber llegado, no tengo noticias ni respuestas a mis consultas. Estoy agotada, siento mucho odio y quiero llorar cada vez que alguien me pregunta por el estado mi novela. No quiero hablar del tema.

20 de octubre de 2017: consulto a un amigo, gerente de una librería poderosa, si puedo ofrecer mi novela para ponerla a la venta en mi ciudad y él me explica que eso no es posible en las librerías grandes porque no se trabajan títulos de editoriales o escritores desconocidos. En Buenos Aires, en librerías de menor envergadura, ocurre lo mismo. Consulto en una librería pequeña a pocas cuadras de mi casa y obtengo idéntica respuesta. No se puede entrar.

26 de octubre de 2017: llegan los primeros cincuenta ejemplares del Tomo I de “Los Benditos” y, en el curso de los siguientes días, aparecen personas con deseos de leerlo, que me lo piden y lo compran. En Instagram, adolescentes blogueros comienzan a verlo y me escriben. Cada lector es un milagro y no lo puedo creer, pero no me entrego a la alegría porque sé que tengo un camino muy largo por delante todavía.
Para hacerles llegar mis libros a los lectores, debo enviarlos por correo (pagando, claro) o reunirme para entregarlos personalmente. Hago un envío a Salta, a Rosario y a Necochea y envío dinero a una bloguera en España, haciéndome cargo de los gastos. Sin embargo, me alienta recibir buenas críticas.

10 de noviembre de 2017: encargo la segunda tanda de cincuenta ejemplares y mi editor me informa que hay un impuesto que debo pagar. No discuto.

19 de Noviembre de 2017: seis meses después, finalizo el noveno capítulo del Tomo II de “Los Benditos” producto del estrés y la carga horaria de mi trabajo, que no cesa.

22 de noviembre de 2017: un amigo me ofrece vender ejemplares en un evento que organiza con su pareja en Buenos Aires. Su ayuda me conmueve así como cada opinión positiva. El camino es doloroso, pero siento mucho apoyo y trato de no rendirme.


jueves, 2 de noviembre de 2017

No han transcurrido veinte días desde que una mujer me preguntó quién soy y el eco de sus palabras sigue vivo en mis oídos. Normalmente, el tono de la interrogación no me perturba, pero una parte de mí quiso huir a los fines de eludir aquello que ella estaba invocando sin darse cuenta. Por años creí que sabía la respuesta, pero ¿quién soy? Realmente, ¿quién...?

domingo, 22 de octubre de 2017

Me parece increíble que haya llegado a la instancia de desear huir de aquello que me remite a las letras y que al sonar de la interrogante "¿Cómo marcha tu libro?" se me cierre la garganta en un nudo.

martes, 3 de octubre de 2017

Por días intenté exorcizarte pensando que eras un invasor, pero he aquí que sigues a mis espaldas. Quizás me equivoqué y se equivocaron ellos. Quizás no eres un intruso. Quizás mi instinto era prudente y sabía.
Sabía que tú eras quien me dictaba las palabras que dejo en el trazo de mi mano. Tú eras quien me hacía diferente, aunque en esa distinción se arrastrara el peso de la locura.
Nos quedaremos juntos entonces, bailando en esta oscuridad que tú mismo irradias.
Simplemente, no dejes de susurrarme al oído.

viernes, 29 de septiembre de 2017

Siento que escribir ya no es una pasión.
Es bailar en la oscuridad.
Y es la oscuridad.
Es el peso de cada movimiento y el abismo contenido en un parpadeo.

viernes, 22 de septiembre de 2017

Juro por mis dos manos que leo las líneas que he escrito y no recuerdo cómo lo hice. A veces siento que las palabras me fueron dictadas por alguien que no conozco.
Hace pocos días, una mujer me llamó "catalizadora".

martes, 19 de septiembre de 2017

Es fascinante que el camino de la ascensión se encuentre al alcance de la mano y que, incluso, uno pueda realmente desear cruzar esa frontera pese a todas las renuncias que conlleva.
Creo que es como él me decía: "Para despertar, sólo hay una regla: no mires atrás y nunca regreses"

domingo, 27 de agosto de 2017

No hay palabras que realmente honren tal concepto, pero me aventuraría en creer que el amor es vibrar. Es una inquietud total y profunda, pero que armoniza todo lo que uno lleva dentro y que acomoda cada célula, cada pulgada de espíritu, hasta que la paz se adueña de los espacios donde reinan el miedo y el rencor.

miércoles, 9 de agosto de 2017

Me resisto. Me resisto a que la incertidumbre sea permanente y a que no haya control.
Necesito control.
Necesito dormir sin miedo.
A veces creo que quedaré atrapada del otro lado.

viernes, 28 de julio de 2017

En un renovado intento por adueñarme de mis problemas, estoy elaborando una teoría. Creo que los seres humanos adoptan un ejercicio de autodestrucción cuando se encuentran en un callejón sin salida porque se trata de, a la vez, destruir el callejón. Claro está, por las evidencias de las historias individuales, que eso sólo ha logrado que dichos callejones se cierren sobre sí mismos, matando a quien quedó atrapado en él. Sigo sosteniendo que algo salió muy mal cuando fuimos creados.
Hoy obtuve un veredicto: mi enfermedad/anomalía/síndrome/mierda de la actividad onírica excesiva no tiene arreglo o cura. Tendré que asumirlo como aquellos que asumen padecer otros males sin solución. Me llevará muchos días lograrlo, no obstante; tengo un elevado nivel de agresión encima y no lo controlo bien.

viernes, 21 de julio de 2017

lunes, 10 de julio de 2017

El mundo se cae a nuestro alrededor como migajas de piedra. ¿Quién lleva la cuenta de las vidas que se están perdiendo y no por la abrasión de una bala o el filo de una enfermedad, sino por la negligencia y la ceguera del egoísmo sin control? Lo bueno de dormir tan mal es que ya no es obligación acostarse temprano. Este semana vino teñida por la expectativa y el miedo.

viernes, 30 de junio de 2017

No estaban tan errados aquellos padres castradores que reprimían a sus hijos cuando éstos intentaban desfilar por sendas de sueños ridículos. Ojalá mi madre lo hubiera hecho conmigo... Tengo que empezar a beber whisky. Mi hermano sabría educarme en semejante arte, que ya debería, por mis genes, poder dominar sin problemas.

miércoles, 21 de junio de 2017

Sería un sueño cumplido que algún día se clasificara a mi libro como uno "elefantiásico". Claro que el tamaño físico debería tener un correlato directo con su calidad narrativa, pero habría que escuchar el veredicto del público lector. Mi hermano comenzó una relación con una mujer que admiro y siento deseos de descorchar un champagne en sus nombres.

martes, 20 de junio de 2017

La ilusión que avanza y retrocede, las lágrimas devoradas se contraponen a los suspiros de esperanza recreada. Eso es tierno. Envidio profundamente a aquellos que pueden mantener la alegría y a quienes no albergan arrepentimientos. Estoy feliz porque voy a intentar algo más para dormir bien y que tal vez dé resultado.

lunes, 19 de junio de 2017

Me equivoqué.
Me equivoqué.
Me equivoqué.
Me equivoqué. Será que debo sólo atar cabos.

domingo, 18 de junio de 2017

Esta madrugada desperté de una pesadilla gritando; este año me ocurrió varias veces ya. Nuevamente presento bruxismo. Comienzo a temer por la energía que me queda y la pérdida de mis márgenes. Cuando me abruman las preocupaciones me refugio en el recuerdo de las palabras de quien en 2015 me ayudó a abrir los ojos y me escuchaba. ¿Ya es enero-18?

jueves, 15 de junio de 2017

Hoy me dijeron que me parezco a Britney Spears y no sé si eso es bueno o malo. Ayer el karma me molió a palos y hoy me acarició la espalda; comienzo a odiarlo. Las pastillas de Valeriana me hicieron padecer estas dos últimas noches, así que son un recurso menos. Cuando estoy de buen humor, me parece increíble que haya gente que no me soporta.

martes, 13 de junio de 2017

Hoy leí un texto que aseveraba que vivir consiste en luchar a diario contra las fuerzas del Destino que nos ponen de rodillas. Qué desalentador y certero. ¿Cómo llegamos a eso? ¿Cuántas personas se han hecho esta pregunta patética y no se la han podido responder? Hoy intentaré dormir con ayuda de una píldora de algo llamado Valeriana.

lunes, 12 de junio de 2017

¿Qué puede ser un mayor absurdo que el escritor al que no le gusta leer? Contra toda mi lógica, yo lo era. Escribí un libro enorme cuando no me gustaba leer en lo absoluto. Creo que tengo el derecho, así, a afirmar, y sin temor a equivocarme, que aquellos que siguen creyendo que leer es aburrido o complicado, todavía no han encontrado la respuesta a la pregunta que deberían hacerse: ¿A dónde quiero ir? ¿Quién quiero ser? ¿Qué sueño quiero tener si cierro los ojos? Un libro es una puerta; debemos abrir la que nos conduzca al sitio que queremos habitar. Simple como eso.

domingo, 11 de junio de 2017

¿Por cuánto tiempo rendirán este desenfreno y este miedo que lo arrastra, la fragilidad de los huesos de polvo y la palpitación aterrada? Mi corazón arde y sé que nunca estuve preparada para contemplar ciertos paisajes. Hoy regresé a un lugar que en ocho años no vi ni en fotos. Traje a mi casa una antigüedad y la mayor reliquia familiar de los Jack.

jueves, 8 de junio de 2017

Estoy intentando escribir una manifestación sobre la violencia de género y me está resultando muy difícil. Ya van cuatro días en que no puedo comer y me cuesta dormir. No entiendo cómo todavía no caí presa de una gripe. ¿Cuántos somos intrusos en este mundo torcido? ¿Cuántas tribus pautadas por el egoísmo existen en este plano del espacio?

domingo, 4 de junio de 2017

¿Todas las almas nacen buenas y luego se corrompen? ¿Por qué hay quienes repugnan las preguntas que apelan a la profundidad del espíritu? ¿A qué le temen? ¿A la vergüenza enterrada en la oscuridad de los años silenciosos, tal vez? 

viernes, 2 de junio de 2017

Quiero escuchar a un sabio hablarme sobre física cuántica y sobre el multiverso. Me daría placer tener una máquina de escribir antigua; de hecho, no sé cómo es que todavía no la tengo. Mi madre es la mejor del mundo y me mato a piñas con quien diga lo contrario. Ayer me reuní con una agente de prensa que ha sido vocera de un Ministerio y que se despidió de mí con un abrazo.

domingo, 28 de mayo de 2017

Me desperté pensando en una mujer que se llamó Carmen Jack y que murió en el barrio de Paddington, Londres, en 1955. Un hombre que fue un amigo muy querido pero del que luego tuve que huir me hizo ver el registro de su muerte; nadie había reclamado el cuerpo. Tengo tantos deseos de ir a Escocia, al valle de Glencoe... Para mi cumpleaños voy a pedir que me regalen un arco y flechas.

viernes, 26 de mayo de 2017

Me fascina cuando me sucede lo mismo que a mis personajes. Hace algunos días, un hombre al servicio de su gobierno se preguntaba "¿Quién es el enemigo?" y se fracturaba su estructura interna. Hoy me pasa lo mismo mientras hago un esfuerzo por atrapar los pedazos de  cabeza, que se me van cayendo.

jueves, 25 de mayo de 2017

Es factible que mis acciones hayan ayudado a cambiar la vida de dos personas. Dios me dio una mano para hacerlo. Espero haber logrado algo. Mi madre sigue pensando que escribo bien y hay una mujer en EE.UU. que quiere dos ejemplares de mi libro con una dedicatoria. Está logrando que la quiera; lo tengo que decir. No escribí estos registros por dos días y no me importó.

lunes, 22 de mayo de 2017

Me violenta la dependencia que desarrollo luego de estar muchas horas con alguien que quiero. Odio que se vayan y me dejen sola, sola con las voces que murmuran en las esquinas de mi casa. Hablando de eso, sueño con mudarme pronto. Me conformo con otro monoambiente pero que sea menos ruidoso y tenga balcón.

domingo, 21 de mayo de 2017

Hoy estuve un buen rato viajando en tren y las únicas personas que íbamos leyendo un libro en mi vagón éramos un señor, sentado a mi izquierda, y yo. Alcé mi cabeza un momento e imaginé la clase de mundo que reflejaría el hecho de que todos los pasajeros estuviesen copiando nuestro ejemplo. Me preocupa la razón por la cual esa imagen es una entelequia. Muchos deben considerar tal ejercicio como aburrido. ¡Tienen que encontrar el género que los apasione y despojarse de la vergüenza! Quiero decir: si te gusta leer novelas eróticas, decilo. Si te gusta leer a Paulo Coelho, hacelo. Si te gusta leer policiales morbo, comprate todos los que encuentres. Está en la naturaleza del ser humano leer y decodificar información; así hemos ido evolucionando.

sábado, 20 de mayo de 2017

Recuerdo la vibración de mi espíritu cuando empecé a ver la serie The OA, elaboré ideas y me puse a ver documentales y leer informes de física cuántica. Gran parte de mis ancestros Jack se dedicó a la ingeniería en diversas formas y uno sabe cuál es el camino por el que el pasado quiere seguir avanzando. Recuerdo que sentí, con total certeza, que la estructura del multiverso era exactamente igual a la de la materia en sus niveles más internos y microscópicos. Hacia adentro y hacia afuera, todo es lo mismo. Todos somos espejos enfrentados, infinitos que se invierten y giran. Luego me distancié de esas reflexiones, volví a la vida terrenal, al trabajo y a los problemas, al asfalto, y la vibración se detuvo. Sé que es algo que debería arreglar.
(Nueve renglones. Carajo.)

viernes, 19 de mayo de 2017

Okey: si esto de escribir libros no funciona, sé que tengo una alternativa de vida como psicóloga e incluso creo que me iría muy bien. Al puesto de trabajo y al bagaje intelectual ya los tengo; sólo me faltaría estudiar la licenciatura en la Universidad de Buenos Aires. Es un alivio, vamos, pero sólo porque es viernes. Hoy alcé a un bebé por primera vez y me encantó.

jueves, 18 de mayo de 2017

Tengo la teoría de que la respuesta a todas las preguntas se halla precisamente en el sitio del que todos huimos. Me refiero a la muerte. Dedicamos décadas, toda nuestra vida, a escapar de su eco como si fuera lo peor que pudiese ocurrirnos, pero creo que ella es la clave. Cuando la conozcamos, sabremos la verdad. No sería raro; la historia humana siempre ha sido tan lógica como absurda. Tendría sentido que nuestras mayores incógnitas tuvieran solución en aquello que hemos repugnado obsesivamente desde que el Sol salió para nosotros por primera vez.
Sé que hay personas que leen estos registros con el objetivo de regodearse en lo que creen que son mis malestares y encontrar gatos muertos. Ojalá tuvieran piedad de sí mismas y comenzaran a amarse. Ojalá el mundo pudiera amarse. Hablando de gatos muertos, ¿por qué hay quienes no pueden pedir perdón cuando saben que han errado de forma ostensible?

miércoles, 17 de mayo de 2017

Daría lo que fuera por ser diferente.
Daría lo que fuera por echar atrás veintiséis años.
Y que dejen de moverse las voces.
No todos los humanos son melancólicos-depresivos y, por ende, tienen la capacidad de quitarse la vida, pero hay muchos otros que cuentan con la posibilidad de bordear ese estado, observar por la mirilla de la puerta y ver el flujo emocional que secuestra a los suicidas antes de hacerlos incurrir en el desastre. Es extraño. Es ver de reojo una masa oscura que, por fortuna, se queda ahí sentada, sin moverse y sin hablar.

martes, 16 de mayo de 2017

Por mis años pretéritos, tengo el lamentable derecho adquirido a opinar sobre las personas que, por razones que no citaré, son autodestructivas. Debería ya poder respondérmelo, pero no entiendo en qué punto un individuo obtiene algún tipo de ganancia en el ejercicio de hacerse daño. Creo que la hipnosis auto-fabricada en el dolor es fascinante.

lunes, 15 de mayo de 2017

Amo la canción Run, Boy, Run, de Woodkid. Ayer me ayudó a narrar el ataque armado y libertador de una organización de mercenarios contra una especie de comisaría donde había inocentes encerrados. Me está matando no saber si en este mundo existen las casualidades o, bien, la sincronía, entendida como Destino. ¿Alguien me está guiando o estoy sola?

domingo, 14 de mayo de 2017

Limbo

Normalmente, cuando mi cerebro se activa, agotado o no, y aumenta el ritmo de las sinapsis en mi cabeza, también se incrementa mi tensión. Se siente como miedo; miedo a esa entidad que vive dentro mío, que se desplaza por mis brazos y por mi estómago y que es todo aquello auténticamente mío. Podría decirse que Carmen Jack es un parásito que muchas veces duerme en mis entrañas y periódicamente despierta para causarme problemas. Me siento más tranquila cuando se apaga, pero también soy consciente de que sin ella no tendría nada que me distinga. Por eso creo que no quiero tomar píldoras para dormirme; podría hacerle daño. Ella es la que me hace soñar demasiado de noche.
Me desperté a las 11:15 luego de otra paliza onírica, puse a cantar a Frank Sinatra y me preparé mates con tortas fritas. Momentos breves pero felices, los que importan. Desearía saber qué es lo que tiene ese hombre que escribía odas a las mujeres mientras era socio de Pablo Escobar y que es un bálsamo para mí. Me sorprende el nivel de desconfianza que he desarrollado gracias a la gente que habló sin sentido de la honestidad; me cuesta mucho creer cuando alguien afirma querer leer mi (puto) libro. Agradezco, pero no confío. ¿Y por qué, si les doy mi apoyo a quienes me lo solicitan, hago preguntas, me comprometo y participo, ellos no responden? ¿Por qué la única persona que leyó mi (sí, puto) libro es mi madre y la única persona que se interesó en saber sobre él sin que yo dijera una palabra es una mujer con la que yo competía académicamente en Secundaria? He llegado a preguntarme si es que yo causo temor por lo extraña y que, por eso, no quieran oírme hablar. Si supieran el dolor que genera. Perdón, profe Ana, me excedí otra vez. 

sábado, 13 de mayo de 2017

Ya no me alienta el ritual previo a acostarme para dormir, sabiendo que, en vez de desconectar mi cerebro para recuperarme, lo que en realidad voy a hacer es irme de paseo. Terminé de ver la primera temporada de 13 Reasons Why. Amo la quietud de los sábados y saber que no debo seguir el ritmo del mundo. La melancolía es el enemigo del adicto natural.

viernes, 12 de mayo de 2017

Una extraña sincronía se presentó ante mí hoy y la semana no estuvo mal; me sorprendí a mí misma considerando nuevas opciones para mis conflictos sin resolver. Es posible que las flores de Bach funcionen. Necesito un agente de prensa... ¿Qué es "un gran libro"? Creo que todas las parejas deben hacer terapia en conjunto, incluso las que gozan de armonía.

jueves, 11 de mayo de 2017

Por esas falsas casualidades de los dados que tienen espíritu propio, hoy escuché las palabras de una mujer cuya hija fue asesinada hace muy poco tiempo, un tiempo que será tan fugaz como eterno hacia el último de los horizontes. Se trata de un femicidio que yo pude ver a través de un vidrio esmerilado hace dos años sin darme cuenta. El abismo entre su vida y la mía es minúsculo. No me importa excederme de mis cuatro renglones... Había decidido que mi próximo libro iniciara con una frase que no es de mi autoría, sino de mi hermano y que traeré de regreso ahora: "El mundo es un lugar horrible donde ocurren cosas maravillosas".
Y lo es.

miércoles, 10 de mayo de 2017

Me atemoriza pensar que las virtudes estén ancladas a los demonios y que, por ende, librarme de mi enemigo me quite lo único que me provee de identidad. Desearía vivir en Estados Unidos para decir la palabra fuck. Hay personas comunes cuya maldad no se repliega ni ante una nena con parálisis cerebral y que, en adición, trabajan en una escuela. 

martes, 9 de mayo de 2017

¿Cuántas veces le miente uno al mundo antes de mentirse a sí mismo? ¿Y acaso se cree cuando habla frente al espejo? Quienes esperan contemplarme sufriendo se desilusionarán. Hoy retomo mis clases de spinning luego de dos semanas de renuencia. Lo recomiendo como deporte. Me dijeron algo muy alentador, pero no sé si se apoya en la verdad.

lunes, 8 de mayo de 2017

No entiendo la lógica de que el dolor sea más intenso que la alegría o de que destruir sea más difícil que crear algo. Necesito que alguien me lo explique. Hoy retomé mi actividad laboral tras una semana de paraíso. Es curioso que los recuerdos, tan volátiles, tan delgados, posean permanencia aun en el silencio.

domingo, 7 de mayo de 2017

Ayer leí una frase que lo afirmaba, pero yo no estoy a salvo cuando cierro los ojos en la noche; todo lo contrario. En mis sueños, el enemigo siempre me encuentra. Siempre me encuentro. Observo... y maldito sea el silencio de la verdad no dicha. La indiferencia duele más que un mal comentario y estamos todos condenadamente solos. ¡Brindemos!

sábado, 6 de mayo de 2017

La luz pálida del otoño tiene esa carga melancólica que anuncia lo bello y lo triste. Podría cavar en mis recuerdos para entender por qué es así, pero no tengo ganas. Siento envidia por las personas optimistas, que mantienen firme algo que es jodidamente complicado: la esperanza. Creo que empiezo a odiar las corrientes de mensajes motivadores en Internet.

viernes, 5 de mayo de 2017

Inicio de registros

Que comience el proyecto de decir lo que a nadie le importará pero que tal vez atraiga el cinismo de los mentirosos. Desafío el mío: escribir en cuatro renglones las vivencias y reflexiones relevantes de un día. Podrá ser un registro semanal si no tengo tanta fuerza. Hoy no he podido escribir casi nada. El mundo a veces no tiene ejes. ¿Dónde estoy?

miércoles, 11 de enero de 2017

Eco

No recuerdo haber sido asaltada por la duda sobre cómo escribir algo, en especial, a pedido de alguien más. Hace poco tiempo, medido en dos meses, una mujer me instó a cerrar el año 2016 con un artículo de mi autoría y que tratara acerca de la perseverancia. Mi problema radica en que, a estas alturas, lo que yo soy capaz de decir por medio de la asistencia de la palabra escrita no lograría igualar el ritmo de lo que siento.

Doy por supuesto que gran parte de los amantes de las letras de la ficción fantasea en sus inicios con un futuro en que los frutos de su imaginación conozcan ojos de lectores.  Como habrá quedado ilustrado en mis exposiciones previas, yo me incluyo en esa mayoría, y lo que separa esas instancias tempranas de la realización final del sueño es un conjunto de meses, muchos, hilados en años, franqueados por un número de inconvenientes muy variable según la suerte con que el escritor haya nacido, en los que el proceso de construcción de los relatos tiene lugar, luego continuado por el duelo del punto final y por la incógnita de cómo seguir, cómo sortear los obstáculos casi burocráticos que aguardan en el camino de quien tomó la literatura como modo de purga para los demonios, carismáticos o no, con que se carga. En mi caso fueron trece años desde el primer día en que simplemente hice lo que pude, tomé mis notas ciegas y fui más allá, emprendí un viaje del que no sabía nada, al que me introduje como quien se extravía en una beodez sorpresiva y encuentra un edén, di aliento de vida a gente que en mi mente rogaba expresarse, descubrí la misión que se me había asignado, me propuse un objetivo por sobre todos mis proyectos y alguien decidió escucharme. Trece años. Ingeniería literaria, ejercicio permanente contra el miedo y la soledad propia del silencio, preguntas incontestadas, pedidos de ayuda, esperas, ilusiones alimentadas y perdidas, quebrarse para volver a levantarse. El reto fue ponerse de pie cada vez que la fe se descompensaba, apelando a la creatividad que forjara esperanzas nuevas, fabricando consejos o filosofías de los cuales sostenerse y defendiendo la necedad de quien avanza contra la corriente de la oscuridad porque no cuenta con más opción.

En el paralelo de un andar como éste resuenan las frases trilladas y el ánimo de quienes aseveran ver a través de las barreras de los relojes y distinguir que un pobre diablo como quien escribe logrará que unos mortales confíen en su extraña obra y que la misma sea transportada a los anaqueles de las librerías. Y entretanto, la historia continúa, los personajes crecen y reclaman, pues la dinámica del mundo que el inocente literato trae a la Tierra visible marca su compás y repugna los dilemas del Capitalismo que odia al arte.

Escribir y perseguir un sueño, cuando el sueño es en sí mismo escribir, es una tormenta escoltada por la estridencia de una sinfonía sin control. Vida, energía que fluye en símbolos humanos y a duras penas aquieta el caos de un intelecto, con el paciente eco de una súplica por multiplicar las palabras fraguadas y, así, dar sentido a la locura. Por ello, cuando la batalla ha sido suficiente y el tiempo se consume en el instante total en que una puerta se abre, incluso el rugido de una tormenta se ahoga.

No es sólo escribir y extender lo creado a otras almas; es perpetuarse y saciar los deseos de las voces: las voces de las pesadillas, de los sueños nihilistas y de los limbos sociales. Es cumplir la orden de una fuerza que no habita el mundo de las imágenes e invocar los universos que vibran en dimensiones alternativas. El escritor estira la mano para capturar a quienes lo llaman a través de los velos del cielo y convertirlos en próceres de la Humanidad. Bendito sea, entonces, quien decida acompañarlo hacia el horizonte que codicia con amor a lo elegante, lo eterno y lo complejo.

Bendito sea aquel que haga propia la verdad de que la clave de la evolución, del progreso y de la realización de las ilusiones tiene raíz en la fuerza de voluntad de uno mismo, en la tenacidad por jamás entregarse a las resistencias de los ignaros y ante el terror de los débiles. Cada amanecer es una oportunidad de probarse a uno cuántas veces se puede caer para erguir la cabeza.

Jamás debemos permanecer en el suelo. Que sea únicamente la muerte lo que ponga fin a la valentía de desafiar al dolor y a la fatiga. Que renunciar a los sueños del espíritu nunca sea una opción en la ferocidad de estas patrias del temor, pues el Paraíso existe, en todo su esplendor existe, para quienes pelean.